¿Qué hice mal?
Si siempre estuve tan atenta. Te di, te di, te di. Sólo eso. Pensé que dar sería una buena forma de recibir algo sincero, puro. Quería algo de tu parte, pensé que lo había obtenido y que sería mio mucho tiempo más, y sí, fui feliz. Fui tan feliz que seguí dándote, más de lo que alguna vez hubiera imaginado dar, porque te amé, porque me hacía tan bien hacerte reír. Porque yo reía con vos, porque vos me entregabas, también, más de lo que cualquiera pudo haberme entregado. Mi confianza entera se fue con vos. Tanto te di. Entonces ¿Qué hice mal? para tener que estar maldeciéndote como lo hago justo ahora, para desear que te esfumes de la faz del universo, para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, como dilce Silvio.
Y al fin me di cuenta de cuál fue mi error, terrible, terrible equivocación.
Dar tanto
confiar
suele ser casi siempre entregarse a la pura miseria.
No sé por qué los humanos somos así, recién estoy empezando a preguntármelo. Recién ahora que estoy pasando por esta experiencia maldita, y quizá, me respondo a mí misma, somos así para tener que afrontar estas situaciones de mierda, puede que yo algún día rompa el corazón de alguien, y ese alguien crezca un poco más, como yo, como todos, como una flor.