6.8.11

¿Y quién quiere madurar? No seas estúpida. Cuando llega la hora de tomar una decisión sos la primera persona en esconderse debajo de la mesa, o en pasar una noche entera llorando hasta que tu mamá te vea y te acaricie y te de un consejo. Todo por una decisión.
Cuando llega la hora de madurar, te sentís parada sobre una línea recta que aún no sabés si caminarla o arrojarte al vacío. Y cuando al fin te decidiste te duele, te duele tanto haber dejado atrás a esa nena que alguna vez no pudo tomar una decisión, pero que al fin y al cabo logró todo lo que quiso, porque siempre contó con los brazos de alguien más para sostenerla, y no dejarla caer. Siempre tuvo dos manos que la ayudaran a alcanzar un árbol que parecía infinito.


Ahora estás envuelta en un montón de soledad, nadie te quiere tomar por detrás, sino que cada vez son más los que quieren ver cómo te tirás al vacío.


(Cómo caigo en un vacío abismal, mientras mi mente recorre cada fotografía de lo que fuimos).