Cuando perdés a alguien absolutamente todo se relaciona con aquella persona, con esa pérdida.
Sos tan frágil en el mundo.
Todo te hace lagrimear.
Una película o una canción un poco triste inmediatamente te identifica.
Los pajaritos volando te ponen sensible.
Dos viejitos caminando de la mano te ponen sensible.
Una persona parecida a ésa persona te pone sensible.
Un beso te pone sensible.
El viento te pone sensible.
El sol.
La lluvia.
Los días nublados.
El frío.
La playa.
El paisaje.
La ciudad.
Los edificios.
El ruido.
El silencio.
Todo es tan melodramático que te sentís una estúpida.
Lo mejor de una pérdida es que surgen tantas emociones juntas que al fin lográs sentirte un ser humano.